05 Feb. 2020

 ¿Has oído hablar del bruxismo?

¿Sabes que 7 de cada 10 personas lo padecen?

El bruxismo se define como el hábito nocturno o diurno de apretar los dientes de forma involuntaria, lo que produce un aumento en la tensión de los músculos masticatorios y se ha relacionado con la aparición de disfunción temporomandibular.

Aunque su prevalencia puede llegar hasta el 70% de la población de cualquier edad, sexo y ocupación, el pico de mayor incidencia se sitúa entre los 25 y 45 años.

No se conoce la causa exacta del bruxismo, incluso puede tener diferentes. Se han descrito algunos factores de riesgo como: un patrón inadecuado de masticación, alineación de los dientes, estrés u otros factores psicológicos, administración de algunos fármacos, etc.

Los síntomas que pueden acompañar este cuadro, suelen ser:

  • Dolor mandibular y de oído.
  • Problemas en la articulación de la mandíbula.
  • Limitación en la movilidad de la mandíbula.
  • Cefalea.
  • Insomnio.
  • Tensión.
  • Daño de las estructuras dentales.
  • Aumento de la sensibilidad dental al frío, al calor y a los alimentos dulces.


Por todo ello, es fundamental un diagnóstico precoz que ayude a paliar estas manifestaciones que condicionan la calidad de vida del paciente.

La logopeda evalúa el patrón masticatorio y éste, si se reeduca puede ayudar a mejorar la armonía de la ATM y disminuir el bruxismo. Es importante trabajar conjuntamente con el odontólogo y la figura del fisioterapeuta, que utilizará técnicas específicas para esta zona como movilizaciones articulares, técnicas miofuncionales y ejercicio terapéutico para mejorar la funcionalidad y disminuir el dolor favoreciendo una mejor calidad de vida. 
Es esencial el trabajo multidisciplinar y el intercambio de conocimientos, entre varios profesionales que trabajamos en el ámbito de la rehabilitación, a fin de poder ofrecer un abordaje completo e individualizado.

El campo del dolor orofacial comprende la prevención, el diagnóstico, el tratamiento y rehabilitación de los trastornos de dolor orofacial, que incluye:

  • Dolores originados por trastornos articulares de la articulación temporomandibular.
  • Dolor muscular de la zona masticatoria.
  • Dolor cervical.
  • Dolor neuropático.
  • Cefaleas.
  • Trastornos del sueño relacionados con el dolor orofacial.

 

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