11 Feb. 2021

Desde EDAI queremos recordar que, igual que en otros ámbitos, las mujeres han contribuido a la expansión de muchos campos en la ciencia. Aún y así, la gran mayoría de ellas han quedado olvidadas e invisibilizadas. No ha sido hasta hace pocos años que, gracias a los estudios de género, hemos empezado a recuperar los nombres y los descubrimientos de tantas científicas excelentes.

Este hecho nos debe hacer reflexionar sobre la discriminación injusta, aceptada con naturalidad durante años por la comunidad de expertos, a menudo testigos directos de esta situación, y de la que fueron víctimas grandes científicas, como -y entre muchas otras:

Esther Lederberg. Gran parte de su trabajo sobre genética se adjudicó a su marido, que acabó ganando un Nobel gracias a sus descubrimientos. Ella fue ignorada y continuó casi desconocida.

Rosalind Franklin. Sus trabajos pioneros, Y avanzados en la época, permitieron a Watson, Crick Y Wilkins, ganó el Nobel en los años 60. En cambio, ella no fue reconocida.

Lise Meitner. Quien colaboró estrechamente con el Dr. Hann (Nobel de Química en 1944). En cambio, este, nunca la citó en sus trabajos.

Siguiendo datos de la ONU, en el campo de la investigación menos de un 30% son mujeres. Como sociedad este es uno de los retos indiscutibles de los próximos años: seguir luchando para acabar con estas injusticias históricas y con los estereotipos y los sesgos inconscientes contra la capacidad de las mujeres para la ciencia (que dificultan su progreso de manera sutil pero poderosa), y ofrecer referentes femeninos a las niñas y mujeres para animarlas a escoger carreras científicas. Así mismo, derribar las barreras habituales en entornos que han sido históricamente masculinos, incluida la discriminación por la maternidad y los cuidados.

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